Cuentan que un día, dos inditos se casaron. Ella se llamaba
Lencha y el Felipe. Al terminar la boda los dos salen de la iglesia
y van para el salón, a la fiesta, pero como ya les andaba de
calentura se arrimaron a un nopal grande grande, y empieza
Felipe:

– Andale Lencha, quítate esa ropa, ándale Lencha quítate los
calzones; y así hasta que dejó en cueros a Lencha. Y luego se
encuera Felipe, entonces Lencha sale disparada gritando:
– ¡Ay Felipe, yo creia que te decían el burro por que no sabías
leer!

Cuentan que un día, dos inditos se casaron. Ella se llamaba
Lencha y el Felipe. Al terminar la boda los dos salen de la iglesia
y van para el salón, a la fiesta, pero como ya les andaba de
calentura se arrimaron a un nopal grande grande, y empieza
Felipe:

– Andale Lencha, quítate esa ropa, ándale Lencha quítate los
calzones; y así hasta que dejó en cueros a Lencha. Y luego se
encuera Felipe, entonces Lencha sale disparada gritando:
– ¡Ay Felipe, yo creia que te decían el burro por que no sabías
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