Una señora, harta de que su marido siempre llegaba muy borracho a
quererle hacer el amor, se va a la cantina y se toma de un jalón media
botella de tequila; allí se espera hasta que se siente ebria.

Llega a su casa sabiendo que su marido ya está dormido. Se mete al
baño y agarra un desodorante de bolita destapado y se le va encima al
hombre, picándolo con el desodorante en la cara, en el pecho, en las
piernas, (el hombre asustado intenta defenderse) en la espalda, en las
nalgas, hasta que el marido reclama:

«¡Vieja pendeja! ¿Qué te pasa, eh? ¿Te volviste loca?»
La esposa, achispada, le contesta:
«¡Esto, cabrón, es para que sepas lo que se siente que te quieran
coger a las dos de la mañana… Y BORRACHO!»