Había un hombre que vivía en su casa con su mujer, y se rompió una lámpara.
El hombre le dijo a su mujer: ¡Repara la lámpara!.
Y su mujer la respondió: ¿Tú ves que en la frente tenga escrita la palabra “electricista”?
Otro día se estropeó la cañería, y el hombre le dijo a su mujer: ¡Arregla la cañería!
Y su mujer le contestó: ¿Tú ves que en la frente tenga escrita la palabra “fontanera”?
El hombre se fue de viaje un mes y cuando volvió, estaba todo arreglado.
Y le preguntó a su mujer: ¿Quien ha arreglado todo esto?
Y su mujer le dijo: El vecino me dijo que me lo arreglaba todo si le hacía un pastel o si me acostaba con él.
Y su marido le dijo: ¿Y le gustó el pastel que le hiciste?
Entonces su mujer le dijo: ¿Tú ves que en la frente tenga escrita la palabra “pastelera”?

Había un hombre que vivía en su casa con su mujer, y se rompió una lámpara.
El hombre le dijo a su mujer: ¡Repara la lámpara!.
Y su mujer la respondió: ¿Tú ves que en la frente tenga escrita la palabra “electricista”?
Otro día se estropeó la cañería, y el hombre le dijo a su mujer: ¡Arregla la cañería!
Y su mujer le contestó: ¿Tú ves que en la frente tenga escrita la palabra “fontanera”?
El hombre se fue de viaje un mes y cuando volvió, estaba todo arreglado.
Y le preguntó a su mujer: ¿Quien ha arreglado todo esto?
Y su mujer le dijo: El vecino me dijo que me lo arreglaba todo si le hacía un pastel o si me acostaba con él.
Y su marido le dijo: ¿Y le gustó el pastel que le hiciste?
Entonces su mujer le dijo: ¿Tú ves que en la frente tenga escrita la palabra “pastelera”?