Un hombre que nunca había salido del pueblo y le toca un viaje a la costa. Al llegar lo primero que hace es ir a ver el mar, pues nunca lo había visto. cuando llega dice:

– ¡Qué preciosidad! Lo que me he perdido todos estos años. Y pensó en llevarle una botellita de agua marina a sus vecinos del pueblo.

Pero en la playa había un listillo que había visto al pueblerino y cuando éste intentó llenar la botella le dijo:

-¿Qué hace? ¿No sabe que llenar la botella cuesta dinero?
-¿Y cuánto vale? -le contestó el pueblerino.
– Cinco mil pesetas la botella.
– Aquí tiene, todo sea por poder llevar la botella al pueblo.

A la mañana siguiente, el pueblerino se asomó al balcón del hotel que daba al mar. Daba la casualidad de que la marea había bajado, pero el pueblerino sin saberlo dijo.

-Increible el negocio que ha hecho ese hombre durante esta noche.