Un matrimonio:
– Querida, si aprendieses a cocinar podríamos echar a la cocinera.
– Pues tú podrías aprender a hacer el amor, y así echabamos al jardinero.

Un matrimonio:
– Querida, si aprendieses a cocinar podríamos echar a la cocinera.
– Pues tú podrías aprender a hacer el amor, y así echabamos al jardinero.