Son las ocho de la noche y la mujer del contable está preocupada: su marido ya debería haber regresado hace una hora. Finalmente, en contable hace su aparición en casa.
– ¿Te parece que son horas de volver?, le grita la esposa.
Y el contable contesta muy tranquilo:
– Qué quieres, mis compañeros de oficina se han olvidado de despertarme

Son las ocho de la noche y la mujer del contable está preocupada: su marido ya debería haber regresado hace una hora. Finalmente, en contable hace su aparición en casa.
– ¿Te parece que son horas de volver?, le grita la esposa.
Y el contable contesta muy tranquilo:
– Qué quieres, mis compañeros de oficina se han olvidado de despertarme