Un autobús de monjas iba hacia un convento de visita cuando en una terrible curva de montaña sufren un accidente y el autobús se estrella y mueren todas las monjas. En el cielo las recibe San Pedro que les dice:
-Bienvenidas, acabáis de morir. Podréis entrar en el paraíso de Dios cuando metáis en agua bendita cualquier parte de vuestro cuerpo que haya tocado un pene.
Sor Ángeles mete un dedo en agua bendita y entra por la puerta. Sor María mete toda la mano en agua bendita y sigue hacia dentro. Pero de repente, al final de la cola se escucha un grito:
-¡San Pedro, ¿puedo pasar yo antes que Sor Dolores?! Es que tengo que enjuagarme la boca antes de que ella se limpie el culo!