Paco era un gallego que tenía un gran amigo argentino, llamado Juan. En un viaje que hiciera Paco a su tierra natal, sufrió un infarto y murió. Juan se entera y decide tomarse un avión e ir al funeral de su amigo en Galicia. Al llegar al lugar donde estaban velando al muerto Juan nota que junto al cajón se encuentra un tarro enorme lleno de crema facial y lo mas curioso es que los dolientes, luego de darle el pésame a la madre de Paco, introducían la mano dentro del pote y luego procedían a embarrar al difunto. Juan, por respeto, decide hacer lo mismo, pero fue tanta su curiosidad que se acerca cuidadosamente a la Madre del difunto y en voz baja le pregunta:
– ¿Por qué los deudos le están untando crema a Paco? ¿ Fue por alguna petición especial o es una tradición acá en Galicia?
La anciana le da una mirada de consternación y le contesta:
– ¡Joder, pero bueno! ¿Ud. no sabía que Paco pidió que lo cremasen?

Moraleja: «SEA CLARO Y PRECISO AL DEJAR INSTRUCCIONES»