La joven esposa, muy asustada, grita a su marido, que está en otra habitación:
– ¡El niño se ha tragado las cerillas!
El marido, distraído:
– Coge mi mechero, querida

La joven esposa, muy asustada, grita a su marido, que está en otra habitación:
– ¡El niño se ha tragado las cerillas!
El marido, distraído:
– Coge mi mechero, querida