Un hombre llega a un bar con un pañuelo negro por debajo de la mandíbula y atado en la cabeza; enseguida se le acerca un amigo, que dice:
– ¿Qué te pasa?
– ¡Qué se ha muerto mi suegra!
– ¿Y ahí llevas el luto?
– ¡No, qué va!, es para no reírme.