– ¡Joer, Jose! ¿Como es que llevas toda la cabeza vendada?

– ¡Joer, por la moto!

– ¿Te caiste?

– ¡Quiá! ¿recuerdas, bajando de la ermita al pueblo, la primera curva muy cerrada, que hay una tapia de cemento, que pone SE TRASPASA…? Si. ¡Pues no es verdad, no se traspasa!.

 

Dos amigos que se encuentran en la calle y dice uno:
¿Qué te ha pasado Fernando?
Dice el otro:
Pues que iba con la moto muy rápido y, ¿te acuerdas del edificio, ese que ponía «se traspasa»?

Pues que no es verdad. ¡No se puede traspasar!