Un preso en una cárcel, donde todo lo que entraba y salia de ella era minuciosamente registrado y leído.
– Un día la esposa de este hombre preso, le envío una carta, la que decía:

– Pepe, necesito que me digas cuando debo escarbar la huerta para sembrar las papas.

– Y el marido le escribe y le contesta:

– María, mi amor, no vayas a escarbar la huerta, porque en ella están enterradas todas las armas que escondí.

– Cuando pasaron tres días, Pepe le vuelve a escribir una carta a su esposa María, en la que le dice:

– Querida, supongo que la policía ya fue a la casa a buscar las armas, y seguro que escarbó toda la huerta…., Pues ahora…, ya puedes sembrar las papas.

Un preso en una cárcel, donde todo lo que entraba y salia de ella era minuciosamente registrado y leído.
– Un día la esposa de este hombre preso, le envío una carta, la que decía:

– Pepe, necesito que me digas cuando debo escarbar la huerta para sembrar las papas.

– Y el marido le escribe y le contesta:

– María, mi amor, no vayas a escarbar la huerta, porque en ella están enterradas todas las armas que escondí.

– Cuando pasaron tres días, Pepe le vuelve a escribir una carta a su esposa María, en la que le dice:

– Querida, supongo que la policía ya fue a la casa a buscar las armas, y seguro que escarbó toda la huerta…., Pues ahora…, ya puedes sembrar las papas.