Una pareja de casados que van al ginecólogo y dicen:

– Doctor, cuando hacemos el amor, mi mujer no siente nada, lo hemos intentado de diferentes posturas y nada, no siente placer.

El doctor dice:

– Ahh…, bueno haremos unas pruebas a ver que pasa. Lo primero tenéis que demostrarme como lo hacéis.

La pareja contesta:

– No hay problema.

Entonces comienzan a hacer el amor durante un buen rato, y la mujer sin sentir nada, se aburría, miraba la pared, miraba el techo, sin sentir nada.

Entonces el doctor les propone que vuelvan al día siguiente a hacer otra prueba.

Llegan al día siguiente y el doctor ordena que entre un negro corpulento de 2 metros de alto, y le da un abanico gigante, y le dice que abanique a la mujer mientras hace el amor con su marido. Y la pareja como la vez anterior nada de nada.

– El doctor entonces dice, haremos otra prueba si no les importa, cambiamos los papeles y que sea el negro el que le haga el amor y el marido que sea el abanique.

– El marido le responde, yo por mi mujer hago lo que haga falta.

Entonces el negro saca su miembro impresionante, y comienzan a hacer el amor con la mujer, mientras el marido la abanicaba. La mujer empieza a chillar y a disfrutar y a chillaaar…, y a disfrutaaar como una loca

A lo que responde el marido:

– Me cago en la…., es que ni para abanicar sirven los negros.